
Si en una ceñida así tienes esa templanza y serenidad sabiendo que algún desaprensivo de tus amigos (o tu marido, ¡oh!) iba al timón, pues entonces mi queridísima Pilar, a partir de los cuarenta ya es un buen momento para cruzar de una vez por todas el canal que une la Península y las Pitiusas.
Marineros y capitanes no faltarán para hacertelo más entretenido.......Y que otro ponga el barco que nosotros todavía no somos rentistas.
Besos Beatriz y Pedro
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